“La vida da muchas vueltas”, reza una máxima popular que, sin muchos reparos, puede aplicarse en cualquier ámbito. Y con justeza. Tan cíclica es la existencia misma que, varias de las circunstancias que transcurren hoy y ahora, pueden ser reflejadas en un tiempo pasado. “Dicen que todo es redondo en la vida, que todo sube y todo baja”, expresa, en esa sintonía y desde la ciudad de Tortuguitas, Daniel Lescano, cantante de cumbia y pionero de uno de los subgéneros más importantes y reconocidos de la movida tropical. Él sabe de qué habla porque, tal como lo enunció, subió y bajó. También dio varias vueltas, como la vida misma. Y musicalmente sigue en pie desde hace dos décadas aún pese a los vaivenes temporales y generacionales. Su historia, única e irrepetible, forma parte de la iniciación de una supuesta moda que comenzó hace 20 años pero que nunca terminó y que, al igual que otros exponentes del género -Traiko Pinuer, Oscar Belondi, Hernán Coronel, Oscar “Chanchín” Sotelo o el mismísimo Pablo Lescano-, se sostiene más allá del tiempo. Sí, estamos hablando de la cumbia villera.

Surgida en el Conurbano bonaerense, precisamente en las localidades de Tigre y San Fernando, la cumbia villera es un subgénero de la cumbia que apareció masivamente en 1999, en pleno epílogo del menemismo, para dar cuenta con letras tan crudas como contundentes de la cotidianeidad de las personas en las denominadas villas miserias y barrios bajos. Propiciada por las entonces inminentes crisis sociales y económicas que se avecinaban en el país y que derivaron en el fuerte estallido del 2001, la propuesta musical desembarcó como respuesta a la pobreza, marginalidad, desocupación y al accionar policial y político de aquella época. Y claro: también nació para ser la voz de los que no podían hacerse oír, para contar sin tapujos ni pruritos lo que vivían (y aún viven) los menos agraciados, para describir y narrar de manera cruda cómo era (y es) la existencia en los asentamientos y los barrios más carenciados. La historia, además, marca que el término “cumbia villera” en sí fue una estrategia de marketing de la importante y prestigiosa empresa discográfica Leader Music.