CUMBIA NOTICIAS – ELTIEMPO

Por: Sofía Gómez G.

Carlos Vives: ‘Sentimos vergüenza y hemos despreciado lo que somos’

El cantante y el historiador Guillermo Barreto firman Cumbiana, relatos sobre el origen de la cumbia

En mayo pasado, Carlos Vives presentó Cumbiana, el 14.° álbum de su carrera y uno de los más profundos en su trasfondo musical: una mirada a los orígenes de la cumbia en un viaje sonoro a través de una región bañada por los ríos y las ciénagas más grandes de Colombia.

Los diez temas del disco eran la muestra de esos patrones musicales de la cumbia, el porro y el vallenato –sí, todos están atravesados por la misma sonoridad–, pero no eran suficientes para explorar el tema; así que el artista samario emprendió otra cruzada de la mano del historiador y compositor banqueño Guillermo Barreto, un experto en la materia y un acérrimo defensor de la cumbia. Nació un libro, Cumbiana, que abarca las experiencias personales y profesionales de Vives y las contrasta con las notas académicas del investigador magdalenense.

Cumbiana, el libro, es el redescubrimiento de algo que ya sabíamos pero que vale la pena enfatizar: la cumbia es colombiana y sus patrones musicales nacen en esa región anfibia en la que confluyeron los negros del África, los europeos y los nativos americanos.

En una conversación con EL TIEMPO, Vives y Barreto recordaron cómo escribieron el libro y los sueños que se fundieron cuando materializaron Cumbiana a cuatro manos. Estos son algunos extractos de esa charla.

Todos hemos tenido una discusión defendiendo el origen colombiano de la cumbia. Pero no sabemos bien cómo es esa historia desde adentro.

Carlos Vives (CV): Nos hemos acostumbrado a repetir una historia que ha venido desde afuera sobre nuestra cumbia y hemos excluido el verdadero origen. Uno de los motivos del libro es volver a contar todo desde el principio, porque muchos de los datos que se tiran sobre la cumbia no es que sean mentira, sino que no son precisos. Porque de los protagonistas de la cumbia todos estamos de acuerdo, pero de los orígenes y de qué da quién en la cumbia es lo que no queda tan claro.
Guillermo Barreto (GB): todo fue por tus peleas con los mexicanos, que te volaron la piedra por decir que la cumbia es de allá…

CV: Sin peleas, sin peleas (risas).

GB: Nosotros les llevamos 450 años de ventaja en la historia de la cumbia a todos los demás países. La cumbia tiene características diferentes aquí: es artesanal, lo demuestran sus instrumentos –cañas de millo, gaitas, tambor bombo, maracas–, en comparación con los que usan en otras partes para interpretarla y que son mecánicos y electrónicos. Lo convencimos y nació la categoría cumbia/vallenato.

Hay mucha confusión sobre los patrones musicales de la cumbia y el vallenato (que son los mismos) y, claro, sobre dónde nació la cumbia.

CV: Por eso hablamos de Cumbiana, el territorio de los vallenatos, los porros, el chandé y de todos los géneros que al final fueron el resultante del cruce de culturas de esa zona donde habitaban los pocabuyes, los taironas, los chimilas, los malibús, los zenúes porque todo estaba conectado. Por eso Andrés Landeros es cumbiero y hace vallenatos, y José Barros es cumbiero y compone bambucos. Pero esa es una realidad que no nos ha dejado ver nuestro regionalismo, la grandeza de un territorio anfibio.

Cuando llega la revolución de las grabaciones, muchas de esas cumbias y vallenatos que eran tradiciones orales o danzas saltaron a los acetatos en las capitales de los grandes estudios: Medellín, Ciudad de México y Buenos Aires.

Pero como no hemos sido orgullosos de lo nuestro, la memoria se va perdiendo. Entonces a los mexicanos se les olvidó que si la Sonora Dinamita, si Aniceto Molina, si Margarita la diosa de la cumbia –todos colombianos– no emigran hacia México, seguro Selena cantaría rancheras o corridos y no lo que cantaba, porque la influencia que tenían era de las orquestas colombianas.

Lo mismo pasó en Argentina, a donde llegaron los Wawancó, el Cuarteto Imperial –que influyó en el folclor de Córdoba y su tradicional música de cuartetos–, Bovea y sus vallenatos o Lucho Bermúdez.

Es muy fácil confundirse al decir que la cumbia es de quién o de dónde. Hoy la cumbia es de todos, pero su origen es de Colombia, en las culturas anfibias de la ciénaga.La cumbia es la resultante sonora de todo lo que somos los colombianos.

¿Cómo se construye el libro?

CV: Todo empieza cuando Guillermo Barreto me oye hablar en las entrevistas (Vives ha sido un defensor de los sonidos locales) y empieza a enviarme información para entender mejor todas las cosas que he intuido durante años.

En principio mi idea era ayudarle a contar toda la historia, a armar un libro en el que podía escribir un prólogo y relatar algo de mi experiencia para darle paso a la información académica sobre el origen de la cumbia, cuál era el papel de África, de los americanos y de los europeos…

En lo primero que pensamos fue que Cumbiana era la palabra que englobaba todo lo que antes habíamos visto por pedacitos por nuestro regionalismo. Después notamos que podíamos matizar el libro, que fuera menos académico, con unas narrativas que yo había ido aprendiendo desde niño y que están en el capítulo llamado ‘Las pistas’.

En todo ese ir y venir, de entender cosas, concretamos un libro fácil de leer donde el estudio de Guillermo diera solidez a mis narraciones intuitivas, anecdóticas y afectivas. Es un libro que se les puede leer a los hijos antes de dormir, porque hay cuentos de todo tipo, hasta del inframundo, de esos mitos del Magdalena, de Mompox, de Ciénaga.

GB: Yo estaba estudiando sobre la cumbia y en ese tránsito me di cuenta de que Carlos era de los defensores del género. Desde el 2000 para acá hablaba del tema en cuanta entrevista le hacían.

Un día me lo encontré de papayita, y le dije: “escuché algo que mencionaste sobre el origen de la cumbia, ¿sabes dónde nace la cumbia? En una zona entre el país de los pocabuyes y la Sierra Nevada”. Y ahí le toqué el corazón, porque es su tierra, de donde bajan las gaitas, donde los indígenas construyen el sonido suave de la cumbia.

CV: Eso era algo que yo intuía, porque los había visto tocando, pero Guillo me daba la certeza.

GB: Yo tenía que ubicar históricamente lo que él me decía. A las historias de Carlos les faltaba esa confirmación para que no dijeran que Vives estaba echando carreta. Muchas cosas se confirmaron y coincidían con sus vivencias.

CV: Me lancé a contar cosas que descubrí en el caminar, de charlar con gente que sabe historias que van de la fantasía a la realidad, pero que a medida que conoces el país son muy posibles. Parecemos hablando de cosas muy locas, pero están conectadas con nuestro imaginario.

Todos hemos tenido una discusión defendiendo el origen colombiano de la cumbia. Pero no sabemos bien cómo es esa historia desde adentro.

Carlos Vives (CV): Nos hemos acostumbrado a repetir una historia que ha venido desde afuera sobre nuestra cumbia y hemos excluido el verdadero origen. Uno de los motivos del libro es volver a contar todo desde el principio, porque muchos de los datos que se tiran sobre la cumbia no es que sean mentira, sino que no son precisos. Porque de los protagonistas de la cumbia todos estamos de acuerdo, pero de los orígenes y de qué da quién en la cumbia es lo que no queda tan claro.
Guillermo Barreto (GB): todo fue por tus peleas con los mexicanos, que te volaron la piedra por decir que la cumbia es de allá…

CV: Sin peleas, sin peleas (risas).

GB: Nosotros les llevamos 450 años de ventaja en la historia de la cumbia a todos los demás países. La cumbia tiene características diferentes aquí: es artesanal, lo demuestran sus instrumentos –cañas de millo, gaitas, tambor bombo, maracas–, en comparación con los que usan en otras partes para interpretarla y que son mecánicos y electrónicos. Lo convencimos y nació la categoría cumbia/vallenato.

Hay mucha confusión sobre los patrones musicales de la cumbia y el vallenato (que son los mismos) y, claro, sobre dónde nació la cumbia.

CV: Por eso hablamos de Cumbiana, el territorio de los vallenatos, los porros, el chandé y de todos los géneros que al final fueron el resultante del cruce de culturas de esa zona donde habitaban los pocabuyes, los taironas, los chimilas, los malibús, los zenúes porque todo estaba conectado. Por eso Andrés Landeros es cumbiero y hace vallenatos, y José Barros es cumbiero y compone bambucos. Pero esa es una realidad que no nos ha dejado ver nuestro regionalismo, la grandeza de un territorio anfibio.

Cuando llega la revolución de las grabaciones, muchas de esas cumbias y vallenatos que eran tradiciones orales o danzas saltaron a los acetatos en las capitales de los grandes estudios: Medellín, Ciudad de México y Buenos Aires.

Pero como no hemos sido orgullosos de lo nuestro, la memoria se va perdiendo. Entonces a los mexicanos se les olvidó que si la Sonora Dinamita, si Aniceto Molina, si Margarita la diosa de la cumbia –todos colombianos– no emigran hacia México, seguro Selena cantaría rancheras o corridos y no lo que cantaba, porque la influencia que tenían era de las orquestas colombianas.

Lo mismo pasó en Argentina, a donde llegaron los Wawancó, el Cuarteto Imperial –que influyó en el folclor de Córdoba y su tradicional música de cuartetos–, Bovea y sus vallenatos o Lucho Bermúdez.

Es muy fácil confundirse al decir que la cumbia es de quién o de dónde. Hoy la cumbia es de todos, pero su origen es de Colombia, en las culturas anfibias de la ciénaga.La cumbia es la resultante sonora de todo lo que somos los colombianos.

Cumbiana, libro de Carlos Vives y Guillermo Barreto

Reproducción de ‘Cumbiana’, libro de Carlos Vives y Guillermo Barreto.

Foto:

Cortesía del artista

¿Cómo se construye el libro?

CV: Todo empieza cuando Guillermo Barreto me oye hablar en las entrevistas (Vives ha sido un defensor de los sonidos locales) y empieza a enviarme información para entender mejor todas las cosas que he intuido durante años.

En principio mi idea era ayudarle a contar toda la historia, a armar un libro en el que podía escribir un prólogo y relatar algo de mi experiencia para darle paso a la información académica sobre el origen de la cumbia, cuál era el papel de África, de los americanos y de los europeos…

En lo primero que pensamos fue que Cumbiana era la palabra que englobaba todo lo que antes habíamos visto por pedacitos por nuestro regionalismo. Después notamos que podíamos matizar el libro, que fuera menos académico, con unas narrativas que yo había ido aprendiendo desde niño y que están en el capítulo llamado ‘Las pistas’.

En todo ese ir y venir, de entender cosas, concretamos un libro fácil de leer donde el estudio de Guillermo diera solidez a mis narraciones intuitivas, anecdóticas y afectivas. Es un libro que se les puede leer a los hijos antes de dormir, porque hay cuentos de todo tipo, hasta del inframundo, de esos mitos del Magdalena, de Mompox, de Ciénaga.

GB: Yo estaba estudiando sobre la cumbia y en ese tránsito me di cuenta de que Carlos era de los defensores del género. Desde el 2000 para acá hablaba del tema en cuanta entrevista le hacían.

Un día me lo encontré de papayita, y le dije: “escuché algo que mencionaste sobre el origen de la cumbia, ¿sabes dónde nace la cumbia? En una zona entre el país de los pocabuyes y la Sierra Nevada”. Y ahí le toqué el corazón, porque es su tierra, de donde bajan las gaitas, donde los indígenas construyen el sonido suave de la cumbia.

CV: Eso era algo que yo intuía, porque los había visto tocando, pero Guillo me daba la certeza.

GB: Yo tenía que ubicar históricamente lo que él me decía. A las historias de Carlos les faltaba esa confirmación para que no dijeran que Vives estaba echando carreta. Muchas cosas se confirmaron y coincidían con sus vivencias.

CV: Me lancé a contar cosas que descubrí en el caminar, de charlar con gente que sabe historias que van de la fantasía a la realidad, pero que a medida que conoces el país son muy posibles. Parecemos hablando de cosas muy locas, pero están conectadas con nuestro imaginario.

Cumbiana, libro de Carlos Vives y Guillermo Barreto

El historiador, economista y compositor banqueño Guillermo Barreto fue director del Festival Nacional de la Cumbia en el 2005.

Foto:

Cortesía Editorial Planeta

Este libro es parte de un proyecto que va más allá de un álbum y que podría ser la cumbre de una camino sonoro ya avanzado con La tierra del olvido y El rock de mi pueblo…

CV: Este libro nace del afecto por la gente, por nuestros pueblos, por nuestra historia, por los ríos, por esas tierras olvidadas. Queremos que todos nos motivemos a saber más de todo lo que somos, lo que tenemos, de lo que nos ha pasado. Estamos hablando de una de las tierras más fértiles del mundo: de la mojana sucreña, de la Sierra Nevada de Santa Marta, del delta del Magdalena, del río Cauca que le entrega sus aguas al Magdalena y hace la depresión momposina, del país de los pocabuyes. Las crónicas de Indias hablan de una nación que vivía sobre el agua, de mundos perdidos que olvidamos los colombianos. Para mí, este libro es una aventura, una invitación a descubrir esa Colombia.

Cumbiana, libro de Carlos Vives y Guillermo Barreto

Cumbiana, libro de Carlos Vives y Guillermo Barreto

Foto:

Cortesía del artista

¿Los colombianos tenemos que saldar una deuda histórica con la cumbia, un género insigne de nuestro país?

CV: Necesitamos despertar el sentido de pertenencia, es lo que nos ha hecho falta, sentimos vergüenza por lo indígena, por lo africano, hasta por lo europeo –siempre pensamos que lo que vino de España fue lo peor: los presos, los locos, los enfermos–. Hemos despreciado todo lo que somos.

Y un historiador como Guillermo y este cantante de vallenatos con este libro les quieren decir que este mundo de Cumbiana es maravilloso, que tenemos que cuidarlo, porque lo hemos maltratado en lo social, en lo ecológico (…) Tenemos que reconocernos, para tocar los corazones y que los colombianos empecemos a sentirnos orgullosos de lo que tenemos, del mundo anfibio y olvidado, a partir del que hacemos música moderna: el joven que está triunfando con la música urbana utiliza estos patrones, no lo sabe, no los llaman por su nombre, pero están ahí en los éxitos.

Nuestra música no habla del pasado, sino del futuro, ese es el mensaje para las nuevas generaciones.